Legalice el divorcio, señor!

¡Ay Dios Mío! No pido poco, es verdad. Devuélvame mi vida. Hágamelo valer todo. Que hasta la porfiadez de ser así no duela tanto. Reconozca que el conducto que me diseño no es lo suficientemente estrecho, señor. Ahí va, todo desciende y va bajando, va y va pero no vuelve. Y va que pum que pam, ¿ya lo ve ud. como rebota? 

Luego usted dirá habría que haber nacido otra, mija. 

Y a mí, que por el orificio me caben todas las dudas del mundo. 
Pero más vale así que a ciencia cierta. Más vale así, moneda falsa. Más vale remediada a postariori que atada de antemano. Más vale a otra cosa mariposa que entregarse al primero que arranca la flor. De eso sí que sí. 

Si al final es tan claro que aunque no lo quieran ver todas las zorras de cañaveral, a mí me siguen creciendo las flores. Y me va apareciendo cada vez más. Yo voy a tener un prado en la montaña y todos y van a venir visitarme, menos ud. 

Yo lo dejo hasta aquí. Me va extrañar a mí. Ya va a ver. 






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