Quiero hablar de un loop militante que conozco bastante bien. Me fui de un colectivo pedagógico porque no quise seguir compartiendo ese trabajo con algunos compañeros. También escapé de espacios feministas. Y antes de una organización social donde estuve algunos años. En todos lados encontré personas que construyen su poder dentro de un espacio usando las mismas estrategias de mierda; a veces esa persona fui yo:
Invisibilizar cómo están distribuidos la palabra, los privilegios y el poder.
Naturalizar roles, entre ellos que hay personas que sirven para pensar y otras de mano de obra gratuita.
Generar supuestos bloques internos para no hacerse cargo de que se tiene una posición y así se pueda hablar abiertamente.
Proteger ideales políticos intocables, por encima de las personas y la realidad concreta que se vive.
Tener estatutos invisibles, irreales, grandilocuentes. Con este estatuto en mano premiar y castigar, autoflagelarse, sacrificar deseos, silenciar malestares.
Haciendo uso de una discursividad impecable y rosquera, paralizar procesos y experimentaciones a las que se le tienen miedo.
Idealizar la propia orga, desconocer las relaciones que efectivamente se dan adentro y los conflictos de todo tipo entre las personas.
Y además hay personas que son cáscaras vacías. Que no se hacen cargo de sus ideas y sus deseos. Que chupan la energía y el trabajo de las demás y les encanta opinar de todo con objetividad. Que encubren sus intereses en nombre del bien común. Que descargan sus frustraciones “políticas” haciendo sentir culpable a los colectivos donde están por no cubrir sus necesidades. Que se victimizan y usan eso para manipular al grupo.
Nos vamos del colectivo, entramos a otro y vuelve el loop, una y otra vez.
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